En primer plano, un león marino de Galápagos yace sobre un muelle de madera, mientras que en el fondo, bajo un cielo nublado, se divisan las aguas turquesas del océano y varias embarcaciones, entre las que se visualizan buques turísticos y pesqueros.
El Galápagos Life Fund apoya tanto las medidas de aplicación de la ley para proteger los ecosistemas marinos, como a las iniciativas comunitarias que promueven la coexistencia sostenible entre los medios de vida locales y la vida silvestre, como este león marino de Galápagos que descansa en un muelle mientras las embarcaciones navegan por las aguas circundantes.
Layne Kennedy/Getty Images
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Más de dos años después de que Ecuador llevara a cabo el mayor canje de deuda por naturaleza de la historia —un acuerdo trascendental destinado a financiar la protección a largo plazo de uno de los ecosistemas marinos más extraordinarios del mundo, las Islas Galápagos—, esa visión se está convirtiendo en realidad.

Si bien habrá que esperar años para disponer de datos concluyentes, las primeras investigaciones indican que la presión de pesca ha disminuido en las aguas protegidas y que el incipiente plan de gestión (respaldado por nuevos fondos) ha marcado un rumbo firme hacia una conservación eficaz.


Un fondo impulsado por la comunidad que promueve la conservación eficaz

En el centro de este éxito se encuentra el Galápagos Life Fund (GLF), un fideicomiso sin fines de lucro creado para distribuir y supervisar los $12 millones que se generan anualmente gracias al canje de deuda. Si bien el GLF colabora con diversos socios, entre ellos el Gobierno de Ecuador y las partes interesadas locales de las Islas Galápagos, el fondo es la principal fuerza impulsora de la conservación de la deslumbrante vida océanica de la zona y del uso sostenible de los recursos pesqueros y otros activos naturales. 

Muchas personas involucradas en el canje de deuda afirman que GLF es eficaz porque se trata de un modelo público-privado que surgió de la comunidad local y sigue arraigado en ella. La junta directiva de GLF, compuesta por 11 miembros, incluye a cinco representantes del gobierno ecuatoriano; cuatro miembros de la sociedad civil local que representan a los pescadores artesanales locales, el sector turístico, la conservación y las instituciones académicas; y dos miembros internacionales que representan a Dona Bertarelli Philanthropy y Oceans Finance Company.

Esta diversa composición contribuye a garantizar que las decisiones de financiación reflejen tanto las prioridades nacionales en materia de conservación como las necesidades de las comunidades locales. Además, la estructura de gobernanza está diseñada para garantizar la transparencia y la rendición de cuentas, e incluye requisitos para que GLF realice y presente informes sobre evaluaciones anuales de impacto ambiental y social.

Con el objetivo de abordar la sobreexplotación pesquera, la pesca ilegal, el cambio climático y la contaminación, el GLF solo puede destinar fondos a iniciativas que apoyen a la Dirección del Parque Nacional Galápagos y fortalezcan la economía local, mejoren la gestión, el seguimiento y la aplicación de la ley de la Reserva Marina de Galápagos y la Reserva Marina Hermandad, promuevan las prácticas de pesca sustentable y aumenten la resiliencia climática para la comunidad local.

Tras centrarse en la labor fundamental y esencial de establecer políticas sistémicas, contratar personal y planificar, el GLF ha pasado con éxito de la fase de puesta en marcha a la de ejecución. Solo durante el último año, el fondo destinó más de $12 millones a las tres importantes líneas de trabajo que se describen a continuación.


Fortalecimiento de la aplicación de la ley en el mar

En diciembre de 2024, el GLF aprobó una iniciativa de tres años, de $18 millones de dólares para reforzar la vigilancia y la aplicación de la ley en ambas reservas, que en conjunto abarcan casi 200.000 kilómetros cuadrados (77.220 millas cuadradas) de aguas protegidas. Esta iniciativa reúne a la Dirección del Parque Nacional Galápagos, la Armada de Ecuador y la Subsecretaría de Recursos Pesqueros con el fin de mantener y mejorar los buques de patrullaje e integrar sistemas de identificación automática y de seguimiento de buques para ayudar a detectar la pesca ilegal de forma remota. Los fondos también se destinarán a la capacitación del personal en protocolos técnicos, jurídicos y operativos, con el fin de garantizar que, cuando se detecten infracciones, se tomen las medidas necesarias para hacer cumplir la ley.


Inversión en la conservación impulsada por las comunidades

Según un nuevo informe anual, el GLF, tras examinar más de 100 propuestas, aprobó 18 subvenciones destinadas a la educación ambiental y la pesca sustentable por un total de $3,8 millones en 2025. Esto incluye 10 subvenciones pequeñas (de $100.000 o menos), seis subvenciones medianas (de $250.000 o menos) y dos subvenciones grandes de unos $750.000 cada una.

Entre los beneficiarios se encuentran el Girls With Gills Club, que empodera a niñas de entre 8 y 12 años mediante la enseñanza de conocimientos de ciencias marinas y la formación en liderazgo; un biólogo local que llevará a cabo una investigación sobre la contaminación acústica para generar “mapas acústicos” de los ecosistemas costeros que sirvan de guía para las estrategias de mitigación; y el Orca Club, que involucrará a los hijos de los pescadores locales en la gestión del océano a través del surf y el kayak.

Estos proyectos complementan la labor de aplicación de la ley, fomentando una cultura de responsabilidad medioambiental que garantizará la conservación para las generaciones futuras.


Construcción para un éxito duradero

El fondo de dotación del GLF —diseñado para crecer con el tiempo y garantizar una financiación sostenida al nivel actual de forma perpetua— ya ha alcanzado un valor de mercado de $23,6 millones, con una rentabilidad acumulada de la inversión del 7,47 % desde su creación en 2023. El GLF también ha crecido como organización durante ese tiempo. A principios de 2024, el fondo funcionaba con solo un director ejecutivo y un asistente administrativo. Hoy en día, el equipo cuenta con 10 profesionales que residen todos en las Islas Galápagos, lo que garantiza que las decisiones las tomen quienes mejor conocen las necesidades locales.

El canje de deuda por naturaleza fue la operación que lo hizo posible, pero el Galápagos Life Fund es el mecanismo que lo hace realidad, al convertir la financiación innovadora en buques de patrullaje, sistemas de vigilancia, prácticas de pesca sustentable y comunidades empoderadas.

Las Islas Galápagos albergan un patrimonio natural irreemplazable, no solo para Ecuador, sino para el mundo entero. Las especies migratorias que atraviesan estas aguas no reconocen fronteras, y protegerlas requiere un compromiso sostenido respaldado por recursos fiables. Si la implementación inicial sirve de indicio, el GLF y el modelo que representa ofrecen una vía replicable para alcanzar los objetivos de conservación de los océanos en todo el mundo.


Johnny Briggs es director y Jen Sawada es gerente sénior del proyecto Legado para los Océanos de Pew Bertarelli.

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