Un lobo fino de Juan Fernández nada en las aguas de un área marina protegida recientemente ampliada frente a la costa chilena. Es un área rica en vida marina, incluyendo un porcentaje récord de especies que no se encuentran en ningún otro lugar.
Andy Mann

Resumen

En el sureste del océano Pacífico, dos remotas cadenas de islas frente a la costa de Chile comparten una historia extraordinaria que comenzó con su descubrimiento en 1574. Los archipiélagos de Juan Fernández y las islas Desventuradas, separados por cientos de kilómetros de mar abierto, albergan lo que los científicos consideran la mayor concentración de especies marinas endémicas, es decir, especies que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta.1

De hecho, más del 60 % de las especies de peces costeros de estas cadenas insulares son endémicas.2

Consciente de la importancia de este ecosistema único, el gobierno chileno creó dos extensos parques marinos totalmente protegidos, parques marinos de no extracción. Uno de ellos creado en el 2016,se denomina Parque Marino Nazca-Desventuradas, en ese momento, la mayor área totalmente protegida de Chile, con una extensión de 116,000 millas cuadradas (300,000 kilómetros cuadrados), y otro en 2018 denominado Parque Marino Juan Fernández, que sumó aproximadamente 262,000 kilómetros cuadrados (101,200 millas cuadradas) de protección total. Juntas, estas dos áreas marinas protegidas (AMP) resguardan una superficie más grande que Francia. Por otra parte, el gobierno también creó una zona multiuso de 24,000 kilómetros cuadrados(15,000 millas cuadradas) que permite la pesca artesanal limitada y el uso recreativo en los alrededores del archipiélago de Juan Fernández.

Las áreas protegidas se establecieron con un fuerte apoyo local, y un avance clave fue el reconocimiento legal de la comunidad como cogestora de las AMP. Desde junio de 2024, el consejo de gestión de los parques marinos cuenta con seis representantes del gobierno y siete de la Organización Comunitaria Funcional Mar de Juan Fernández (OCF Mar de Juan Fernández), la organización comunitaria que gestiona conjuntamente las áreas marinas protegidas. La organización colabora con grupos locales e internacionales, entre ellos Pew Bertarelli Ocean Legacy, Island Conservation, Blue Marine Foundation y Patagonia Azul, para proteger los ecosistemas marinos y brindar apoyo a medios de subsistencia sostenibles.

En 2025, OCF Mar De Juan Fernández desarrolló una propuesta para ampliar las protecciones marinas en torno a las islas Juan Fernández y Desventuradas. Los miembros de la organización fueron de puerta en puerta en Robinson Crusoe, el núcleo de población de las islas Juan Fernández, para consultar a los habitantes locales. Todos los hogares recibieron información sobre la propuesta a finales de agosto, y el 99 % de los residentes expresaron su apoyo.3

Con ese apoyo arrollador, OCF Mar de Juan Fernández solicitó oficialmente al gobierno en septiembre que ampliara las áreas totalmente protegidas para salvaguardar aún más las aguas que rodean los archipiélagos de amenazas crecientes, como la pesca industrial nociva, la contaminación marina y las posibles actividades de minería submarina, así como para desarrollar la resiliencia frente al cambio climático y la acidificación de los océanos.

A raíz de esta solicitud, el Ministerio de Medio Ambiente de Chile inició en febrero un proceso de consulta de un mes de duración para recabar la opinión pública, que posteriormente se remitió al Consejo de Ministros de Sostenibilidad y Cambio Climático, el cual finalmente recomendó al presidente que aprobara la ampliación.4

El 10 de marzo, el presidente Gabriel Boric firmó un decreto para crear dos nuevas áreas totalmente protegidas adyacentes a los parques existentes. Las aguas designadas abarcan un total de 899,268 kilómetros cuadrados (347,209 millas cuadradas) entre las dos ecorregiones, un área aproximadamente un 20 % mayor que el territorio terrestre de Chile. Una vez implementadas estas medidas de protección adicionales, Chile protegerá más del 50 % de su zona económica exclusiva, lo que representa una contribución significativa al objetivo global conocido como “30 por 30”, acordado en 2022 por el Convenio sobre la Diversidad Biológica, para proteger al menos el 30 % de los océanos del mundo para el año 2030.

La ciencia ha demostrado que limitar la pesca y otras actividades perjudiciales en grandes áreas del océano puede ayudar a proteger la vida marina y sus hábitats. La protección de zonas clave, como las áreas de desove y cría, resulta de especial eficacia para reconstruir las poblaciones de peces y favorecer la salud de las pesquerías tanto en las inmediaciones de las áreas protegidas como más allá de ellas.5

La medida adoptada por Chile para proteger íntegramente el resto de las zonas económicas exclusivas alrededor de las islas Desventuradas y Juan Fernández preservará de mejor manera la abundante biodiversidad marina endémica y los ecosistemas altamente vulnerables de estas ecorregiones.

Islas aisladas moldeadas por las poderosas fuerzas del océano

El archipiélago de Juan Fernández, situado a unos 670 kilómetros (415 millas) al oeste de la costa central de Chile, está formado por tres islas volcánicas: Robinson Crusoe (antes Más a Tierra), Santa Clara y Alejandro Selkirk (antes Más Afuera). Aquí viven menos de 1000 personas, que dependen principalmente del turismo y la pesca de langosta para su sustento. A unos 850 kilómetros (530 millas) al norte del archipiélago se encuentran las islas Desventuradas, formadas por San Félix y San Ambrosio. Aunque no hay habitantes civiles en estas islas, San Félix alberga un destacamento de la Armada chilena y el pequeño aeropuerto de Isla San Félix.

El surgimiento de la corriente fría de Humboldt, que fluye hacia el norte desde la Antártida a lo largo de la costa de América del Sur, empuja los nutrientes del fondo del océano hacia la superficie, lo que contribuye a los altos niveles de biodiversidad marina.

Los estudios han demostrado que el archipiélago de Juan Fernández genera un “efecto de masa insular” natural, en el que las corrientes oceánicas y los vientos aumentan aún más los nutrientes cerca de la superficie, lo que atrae a una gran variedad de vida marina a la zona.6 Si bien las aguas oceánicas cercanas también pueden ser productivas en ocasiones, el efecto de masa lo amplifica constantemente al generar estelas y remolinos ricos en clorofila.7

Una biodiversidad excepcional y lo que se necesita para protegerla

Las expediciones científicas realizadas en 2014 descubrieron que el 87,5 % de los peces que rodean la isla Robinson Crusoe y el 72 % de los que rodean la isla San Ambrosio son endémicos de la región, el nivel más alto de endemismo registrado en cualquier ecosistema marino del planeta.8 Si consideramos la región más amplia de Juan Fernández y las Desventuradas, aproximadamente el 62 % de todas las especies de peces de arrecife que habitan aquí no existen en ningún otro lugar del planeta.9

Otra expedición cerca del archipiélago de Juan Fernández en 2015 reveló los importantes impactos que la pesca de arrastre tenía en la vida marina, incluyendo pruebas del casi agotamiento de algunas especies de peces, como el alfonsino y el orange roughy.10 Los barcos de arrastre no solo han agotado las especies objetivo, sino que también han destruido corales antiguos de crecimiento lento y diezmado las poblaciones de predadores superiores, como los tiburones y el bacalao. En 2015, Chile se convirtió en el primer país en prohibir la pesca de arrastre de fondo alrededor de todos sus montes submarinos (montañas submarinas que se elevan entre cientos y miles de metros desde el fondo marino), pero las especies marinas aún se están recuperando de sus efectos.

La expedición también encontró signos prometedores de resiliencia dentro de las áreas protegidas. Los corales pequeños, como los que prosperan en las Islas Desventuradas, estaban empezando a recolonizar la zona, lo que podría servir como base para la recuperación. El descubrimiento de las langostas enanas y el pez arcoiris de Juan Fernández también proporcionó pruebas de la existencia de corredores biológicos que conectan estos archipiélagos distantes, lo que sugiere que la recuperación, aunque lenta, seguía siendo posible.

El pulpo de Juan Fernández (Octopus crusoe) es endémico de la zona.
Andy Mann

Nuevas medidas de protección conectan los corredores migratorios para especies vulnerables

En todo el mundo, las especies marinas recorren largas distancias por rutas migratorias para alimentarse y reproducirse. Para ayudar a la vida marina a desplazarse de forma segura, los científicos marinos recomiendan la creación de redes regionales interconectadas de AMP grandes y eficaces.11

La ampliación de las áreas marinas protegidas (AMP) de Chile protegerá una parte importante del corredor migratorio entre las islas Juan Fernández y las islas Desventuradas, que utilizan mamíferos marinos protegidos como las ballenas azules, las ballenas jorobadas, las ballenas francas australes y los delfines moteados.12 Las áreas protegidas más extensas también beneficiarán a muchas especies de peces, tortugas marinas verdes y tiburones, como los marrajo comunes y los azules.13

El archipiélago de Juan Fernández y las islas Desventuradas comparten una gran variedad de flora y fauna marina que se desplaza entre ambas zonas, incluyendo especies endémicas como la langosta y el lobo fino de Juan Fernández.

La conexión entre los archipiélagos también se refleja sobre las olas con las aves marinas: La mitad de las especies que anidan en el archipiélago de Juan Fernández también tienen su hogar en las islas Desventuradas.14 Estos viajeros pelágicos dependen de ambos archipiélagos para alimentarse y migrar, creando una autopista aérea a través del océano, lo que destaca la importancia de proteger los hábitats marinos conectados a gran escala.

Otra característica clave que favorece la biodiversidad en esta región son los montes submarinos, que proporcionan hábitat a una gran variedad de especies, entre ellas corales, moluscos, crustáceos, peces y mamíferos marinos. También proporcionan refugio a especies migratorias, como el atún, las tortugas marinas, los tiburones y las ballenas. La ecorregión de Nazca-Desventuradas y Juan Fernández contiene 36 montes submarinos, la mayor concentración en aguas chilenas.15

Y en una iniciativa que promete aún más protección en la región, la comunidad colabora en una propuesta para proteger los montes submarinos cercanos en aguas internacionales, a lo largo de la cordillera de Nazca, algo que ahora es posible gracias a la entrada en vigor del nuevo tratado de la ONU sobre altamar.16

La langosta de Juan Fernández es endémica de los archipiélagos de Juan Fernández y Desventuradas. Crédito: Eduardo Sorensen
Eduardo Sorensen

Las protecciones marinas respaldan las prácticas de pesca artesanal

Aprovechando sus conocimientos ancestrales, los habitantes de Juan Fernández han liderado los esfuerzos para proteger las aguas de la región, ricas en biodiversidad, que han sido parte integral de la historia, la cultura y los medios de vida de la comunidad.

Durante más de 130 años, los pescadores artesanales de Juan Fernández han utilizado artes de pesca sostenibles y han cumplido con las regulaciones que ellos mismos se han impuesto para garantizar la conservación de la pesquería de langosta. Solo los residentes con licencia pueden pescar la langosta de Juan Fernández, la principal especie que se captura aquí, y lo hacen con trampas tradicionales de madera.

Esta pesquería representa alrededor del 46 % de la economía del archipiélago de Juan Fernández, pero también es una práctica cultural que conecta a las personas con el patrimonio de las islas y el mar.17

De hecho, al considerar la creación de las AMP, la comunidad de Juan Fernández priorizó los derechos históricos de los pescadores artesanales. El gobierno chileno honró este compromiso al incluir en las AMP un área de uso múltiple alrededor de las islas Juan Fernández, donde se puede continuar con la pesca artesanal.

Conclusión

Las islas Juan Fernández y Desventuradas albergan algunas de las especies más singulares y los hábitats más valiosos del mundo.

Las investigaciones demuestran que las grandes áreas marinas totalmente protegidas son una de las herramientas más eficaces para conservar la biodiversidad y reducir los impactos de las actividades industriales.18 Estas AMP no solo protegen la vida marina, sino que también ayudan a reconstruir las poblaciones de peces, fortalecer los ecosistemas cercanos y proteger las culturas y los medios de vida estrechamente relacionados con el mar.19

Al proteger por completo 899.268 kilómetros cuadrados (347.209 millas cuadradas) alrededor de las islas Juan Fernández y Desventuradas, el gobierno chileno está salvaguardando la biodiversidad oceánica y apoyando la pesca sostenible, incluida la pesquería de langosta de la región, que cuenta con 130 años de antigüedad. Las protecciones ampliadas, y otras que podrían incluirse en el tratado sobre altamar, beneficiarán a las comunidades locales y ayudarán a Chile, que ya ha protegido más del 50 % de su territorio oceánico, a contribuir aún más al objetivo global 30 por 30.20

Notas al pie

  1. Alan M. Friedlander et al., “Marine Biodiversity in Juan Fernández y Desventuradas Islands, Chile: Global Endemism Hotspots,” PLOS ONE 11, no. 1 (2016): e0145059, https://doi.org/10.1371/journal.pone.0145059.
  2. Alan M. Friedlander et al., “Marine Biodiversity in Juan Fernández y Desventuradas Islands.”
  3. Victoria Salas Rojas y Josefa Pino Aguilera, “Hacia la Protección Total del Mar: Iniciativa Local en Juan Fernández y Desventuradas”, Blue Marine Foundation, Pew Bertarelli Ocean Legacy, Fundación Patagonia Azul, Island Conservation y Consejo Local de Gestión de las Áreas Marinas Protegidas de Juan Fernández, 2025.
  4. Ministerio del Medio Ambiente, Ficha Consulta: Propuestas De Ampliación De Los Parques Marinos Mar De Juan Fernández Y Nazca-Desventuradas, Y De Creación De Área De Conservación De Múltiples Usos Mar Nazca-Desventuradas, (2026).
  5. Isabel Andrade et al., “Island Mass Effect in the Juan Fernández Archipelago (33°S), Southeastern Pacific,” Deep Sea Research Part I: Oceanographic Research Papers 84 (2014): 86-99, https://doi.org/10.1016/j.dsr.2013.10.009. Maxwell S. Doty y Mikihiko Oguri, “The Island Mass Effect,” Journal du Conseil 22, no. 1 (1956): 33-37, https://doi.org/10.1093/icesjms/22.1.33.
  6. Isabel Andrade, Samuel Hormazábal, and Vincent Combes, “Intrathermocline Eddies at the Juan Fernández Archipelago, Southeastern Pacific Ocean,” Latin American Journal of Aquatic Research 42, no. 4 (2014): 888-906, https://www.lajar.cl/index.php/rlajar/article/view/vol42-issue4-fulltext-14.
  7. Isabel Andrade, Samuel Hormazábal, and Vincent Combes, “Intrathermocline Eddies.”
  8. Alan M. Friedlander et al., “Marine Biodiversity in Juan Fernández and Desventuradas Islands.”
  9. Alan M. Friedlander et al., “Marine Biodiversity in Juan Fernández and Desventuradas Islands.”
  10. Matías Portflitt-Toro et al., “Aves Marinas en las Islas Oceánicas Chilenas: Un Patrimonio de Biodiversidad por Conservar,” La Chiricoca 25 (2020): 13-27.
  11. Arieanna C. Balbar y Anna Metaxas, “The Current Application of Ecological Connectivity in the Design of Marine Protected Areas,” Global Ecology and Conservation 17 (2019): e00569, https://doi.org/10.1016/j.gecco.2019.e00569.
  12. Susannah J. Buchan, Naysa Balcazar-Cabrera, y Kathleen M. Stafford, “Seasonal Acoustic Presence of Blue, Fin, and Minke Whales Off the Juan Fernández Archipelago, Chile (2007-2016),” Marine Biodiversity 50 (2020): 76, https://doi.org/10.1007/s12526-020-01087-3. Sofía Francisca Álvarez Abarzúa, Susannah J. Buchan, y Kathleen M. Stafford, “Seasonal Acoustic Presence of Sei Whales Off the Juan Fernandez Archipelago, Chile,” Endangered Species Research 55 (2024): 43-53, https://www.int-res.com/articles/esr2024/55/n055p043.pdf.
  13. Miguel Donoso y Peter H. Dutton, “Sea Turtle Bycatch in the Chilean Pelagic Longline Fishery in the Southeastern Pacific: Opportunities for Conservation,” Biological Conservation 143, no. 11 (2010): 2672-84, https://doi.org/10.1016/j.biocon.2010.07.011. Rocío Álvarez-Varas et al., “Identifying Genetic Lineages Through Shape: An Example in a Cosmopolitan Marine Turtle Species Using Geometric Morphometrics,” PLOS One (2019): https://doi.org/10.1371/journal.pone.0223587. Rocío Álvarez-Varas et al., “Genetics, Morphometrics, and Health Characterization of Green Turtle Foraging Grounds in Mainland and Insular Chile,” Animals 12, no. 12 (2022): 1473, https://doi.org/10.3390/ani12121473. Natalia Marcovich et al., “Aspectos Poblacionales De Dos Tiburones Altamente Migratorios En El Océano Pacífico Sur Oriental,” Boletín Museao Nacional de Historia Natural 61 (2012): 19-27, https://publicaciones.mnhn.gob.cl/668/articles-44809_archivo_01.pdf.
  14. Matías Portflitt-Toro et al., “Aves Marinas en las Islas Oceánicas Chilenas.”
  15. Eleuterio Yáñez et al., “Seamounts in the Southeastern Pacific Ocean and Biodiversity on Juan Fernandez Seamounts, Chile,” Latin American Journal of Aquatic Research 37, no. 3 (2009): 555-70, https://doi.org/10.3856/vol37-issue3-fulltext-20. Patricio Arana, José Angel Alvarez Perez, y Puialo Ricardo Pexxuto, “Deep-Sea Fishies Off Latin America: An Introduction,” Latin American Journal of Aquatic Research 37, no. 3 (2009): 281-84, https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-560X2009000300001.
  16. “With High Seas Treaty in Force, Ocean Life Gains New Hope,” Liz Karan, The Pew Charitable Trusts, Jan. 17, 2026, https://www.pew.org/en/research-and-analysis/articles/2026/01/17/with-high-seas-treaty-in-force-ocean-life-gains-new-hope.
  17. Pablo Manríquez et al., Actualización Plan De Desarrollo Comunal 2025–2029, (2024), https://www.pladecojuanfernandez.cl/wp-content/uploads/2024/07/Informe-2-PLADECO-Juan-Fernandez.pdf.
  18. Graham J. Edgar et al., “Global Conservation Outcomes Depend on Marine Protected Areas With Five Key Features,” Nature 506 (2014): 216-20, https://doi.org/10.1038/nature13022. Camille Mellin et al., “Marine Protected Areas Increase Resilience Among Coral Reef Communities,” Ecology Letters 19, no. 6 (2016): 629-37, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/ele.12598. Gretta T. Pecl et al., “Biodiversity Redistribution Under Climate Change: Impacts on Ecosystems and Human Well-Being,” Science 355, no. 6332 (2017): eaai9214, https://www.science.org/doi/abs/10.1126/science.aai9214.
  19. Sarah E. Lester et al., “Biological Effects Within No-Take Marine Reserves: A Global Synthesis,” Marine Ecology Progress Series 384 (2009): 33-46, https://doi.org/10.3354/meps08029. Benjamin S. Halpern, Sarah E. Lester, y Julie B. Kellner, “Spillover From Marine Reserves and the Replenishment of Fished Stocks,” Environmental Conservation 36, no. 4 (2010): 268-76, 268, https://doi.org/10.1017/S0376892910000032. Jordan S. Goetze et al., “Directed Conservation of the World’s Reef Sharks and Rays,” Nature Ecology & Evolution 8 (2024): 1118-28, https://www.nature.com/articles/s41559-024-02386-9. Lisandro Benedetti-Cecchi et al., “Marine Protected Areas Promote Stability of Reef Fish Communities Under Climate Warming,” Nature Communications 15 (2024): 1822, https://doi.org/10.1038/s41467-024-44976-y. Kekuewa Kikiloi et al., “Papahānaumokuākea: Integrating Culture in the Design and Management of One of the World’s Largest Marine Protected Areas,” Coastal Management 45, no. 6 (2017): 436-51, https://doi.org/10.1080/08920753.2017.1373450. Timothy D. White et al., “Assessing the Effectiveness of a Large Marine Protected Area for Reef Shark Conservation,” Biological Conservation 207 (2017): 64-71, https://doi.org/10.1016/j.biocon.2017.01.009.
  20. Convention on Biological Diversity, CBD/COP/15/L.25, Kunming-Montreal Global Biodiversity Framework (2022), https://www.cbd.int/doc/c/e6d3/cd1d/daf663719a03902a9b116c34/cop-15-l-25-en.pdf.

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